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Al árbol junto a la carretera

 

Arbolito que retumbas
sonar de la carretera,
que el hombre no te interrumpa
en hacer la primavera
con oxígeno que alumbras.

Pues el Vital de los hombres
en simbiosis con tu aroma
da gracias, y no te asombres
de aguantar pesada broma:
gasolina, ruido, lumbre.

Y aunque no te agradecemos
el servicio que nos prestas
a Dios tu vida debemos
y sabemos que te acuestas
después de darnos tus reinos:

"Límpida Naturaleza,
oasis de verdor casto
lluvia del cielo, prudencia;
tus ramas, esfuerzo alto;
tu tronco que da elocuencia...

al Universo que aflora
sempiterno, en holocausto
pues, tú, árbol; en mi ahora
eres solaz y mi claustro;
mi estafeta y mi señora".

Arbolito, ¿qué hay detrás
de la loma donde vives?.
Un sol, dos torres y más;
una fuente y un aljibe,
la Cruz de Cristo, rezar...

Y también coches que pasan
en trasiego permanente;
Pueblo, campo, quienes casan;
la enfermedad y la muerte...
¡y el Serafín que te abraza!

 

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