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Armonía de un encuentro (la inocencia y la amistad)

 

La inocencia

Del tronco de la ignorancia,
Prenden primero los vicios
Y cuando razón se afianza
Si a Dios cubrimos de rezos;
Fluye blanca la Inocencia.

Que es el deseo del bien,
De manar integridad
De sí querer entender
Que de la fuente del mal
Salen úlceras al Ser.

Si picado por el mal
Sabes cumplir mandamientos
Y frenar al animal
Y avanzar "contra los vientos"
Puedes al fin alcanzar:

Inocencia, ¡qué ventura!
Pues te permite sentir
Gozo ante la penuria
Paz, cuando has de morir
Y no mancharte en basura.

De sensualidad lasciva
O vano hablar o mentir,
También de ira o envidia
Pues Dios no ha de consentir
A tu alma, en esta vida...

Sufrimiento insoportable
Pues ternura comunica
Al hombre, casto, admirable
Porque con voz, Le Predica
Y le adora como Madre.

Inocencia que naciste
Del inequívoco duelo...
Eres bálsamo del quiste
Y de la Tierra, su Cielo
Pues por siempre ya supiste:

Aunar en la intuición
Lo sublime con Natura;
Tomar del día ración
Para hacer al alma pura
Y a Dios devolverle el don...

Que te dio en el nacimiento
Regalo del Divino Ser.
Porque desde este momento,
Inocencia, tu nos ves
Barro cocido, de Templo.

Pues un día en el futuro
Juntas las almas "en vilo"
Anularán "al Obscuro"
Y escribirán "con su filo":
"Inocencia, eres muro..."

Que guarda la Divinidad
Y el misterio de lo Casto,
Que abortará todo el mal
Para la Vida, nefasto:
"Belcebú el infernal".

De los viejos dioses falsos
Que detentan los dineros
De las modas, de los fastos
Que pululan canallescos
(inclinado as de bastos).

Rompe, Señor, con tu ejemplo
La marea verdinegra
Y sumerge en estos tiempos
Tu bendita inocencia...
Fruta que en Ti, siempre encuentro.

 

La amistad

Es hermana delicada,
sincera, "no tu amada";
tampoco, atractiva hada...
es todo y a la vez nada
agua que nutre, pasada.

Es delicia en soledad
y soledad en camino
del alma, sueño, solaz
y libertad del destino...
empuje en el caminar.

Es dadora de verdades
que acoge ternura limpia
con quien la mente se expande
y la generosidad, brinca
mientras los Cielos se abren.

Es portadora de fe
sabiduría en la lucha,
libertad que da su ley
a todo el que la escucha...
la Vidente, que nos ve.

En el esfuerzo y la pena
contradicción de la Vida,
quien acompaña en la cena
con lágrimas que apostillan
y ofrecen hasta sus venas.

Es la Madre verdadera
corporizada "en la otra".
Nuestra fuente "que nos llena"
y los vicios nos recorta
y se aposenta a la vera.

De nuestro lento destino
confianza en lo no-claro
donde el ego se confina
y el alma clama en vano:
"¡Ven para siempre, amiga!"

 

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