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Cada campana que tañe...


Cada campana que tañe
es una nube acolchada;
llave del Cielo que se abre
para entregar la mañana
al hombre que aún no sabe...

reparar el suave daño
que causa su respirar
y aprender con cada año
que frutos debe entregar
a su Dios, su Bien, su Paño...

formado por monja y cura,
amor que en su sacrificio
vuelcan al mundo ternura
haciendo en cada suplicio
espacio del alma pura;
agua fresca de Su río.

Cada campana que tañe
marca en sonido, bondad
y al Misterio, luz le añade
fortaleza en caminar;
sentimiento que aún arde
por la noche, al acostar.

Y así la Tierra y el Cielo
crean profunda amistad,
la primera con su celo
pues el Bien desea alcanzar;
el segundo porque es Velo
de Dios que busca sanar...

el Cuerpo, Impulso y la Mente,
uniéndolos con el alma
y echar raíz de simiente
para gozar de la calma
todos los seres vivientes.

 

Campana, muda, te incrustas
en el alma, Pulgarcita
y eres piedra que acumulas
camino y nos das la pista
hacia Dios; sonido emulas.

Campana despertadora,
latido de corazón;
sangre fresca que nos brota
para elevar la Razón
a la más remota Cota.

Campana, cubo que bajas
del pozo de caridad;
resonancia de las plazas
unes pueblos a hermandad
y a los países relajas.

Campana fuerte, sagrada
Locutora de Verdades,
Palabra no pronunciada;
Señal de lo animales
Esposa, virgen, espada...

Celebras intuición,
garantía en Mandamientos.
Con sonido de tambor
resquebrajas los cimientos
anudando el corazón...

a los ángeles benditos
que añoran ser Consejeros
de galaxias, mundos vivos.
¡Sé, Campana, sonajero
de nuestros castos hijitos!

 

 

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