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El Calvario

Montículo en carretera
que rodeas conductores;
eres de impío, sordera,
de virtuosos, clamores;
de la Verdad, sementera.

Agridulce compañía
llevó el hombre a tu Calvario
y sufriste la agonía
del mundo: lobo estepario
por darnos Vida Divina.

Uniendo en Santa Hermandad
lo religioso y profano;
Dimas, Gestas, tu Heredad,
almas que tiendes La Mano
por ser fuente de amistad.

Epitafio, sobrenombre,
coadjutor de dura muerte;
Jesús, el Cristo y el Hombre...
Navalcarnero que al verte
clava rodilla en la Cumbre.

Formada por lo macizo,
piedra, hierro, matorral...
fue tu primer cobertizo
y tu almohada, tu moral;
Tus lágrimas, nuestro bautizo.

Y en verano, caluroso
o con frío, viento santo
eres del pueblo, su aplauso;
de habitantes, bello canto
para todos: Misterioso.

Pues señoreas la base
y rebajas esa altura.
Si tus brazos me abrazasen
sería nuestra alma pura
y ante Ti, yo me excusase...

Por no saber Tu Silencio
ni degustar Tu Sufrir;
por alejarme del beso
que das en cada partir
a los Cielos...¡Vivo Rezo!

Gracias, Baltasar, por acordarte de Cristo.

 

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