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Otra cruz, jamás perdida


Triángulo oval que pareces
la sístoles y la diástole;
corazón mudo que meces
dos hermanos puros, árboles:
rama y Cruz que nos proteges.

Sombra de Naturaleza
pino ya casi perenne;
un sembrado, una verja
caño con agua que viene;
Transparencia que te ofreces...

a pajarillo sediento
o la lombriz, insecto, Vida.
Tú, Cruz, extiendes al viento
Verdad casta, redimida
que en mis entrañas la siento.

Navalcarnero, destierras
vicios, errores, no enfermas
y tú caño; aunque no sepas
serenidad gimes, sueñas...
del labrador, fresca arteria.

Y simbólica gravitas
en la mente lugareña.
Monumento, nos explicas
como afrontar nuestras penas
y ser almas, verdes, ricas.

Con tu gorjeo continuo
irradias "olas divinas".
Tú, eres verdadero vino,
surco en aire, bondad cribas,
¡acompáñame en camino!...

del diario devenir
hacia futuro imprevisto.
Eres la Cruz por venir
a mi historia. Jesucristo
¡como sabes admitir!...

en Tu huerto de añoranza
los embriones de mi duda
y como Padre, transplantas
mi fe en fuente-escultura,
"Navalcarnero, anagrama".

Cruz, atemperas escoria
que después, sabia, transmutas.
Eres del pastor, su noria
y desde lo Alto, me impulsas
a ser Razón y Memoria.

Navalcarnero, ¿qué ofreces
a tan sublime Señor?...
Cruz en Vía, Tú la reces;
despertarás ese Amor
que al Maligno le ata, ¡y vences!.

Solo es cuestión de atención

 

 

 

 

 

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