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La Cruz de los Margaritones


Camino en vena que miras
la Cruz radiante que luce
porque a tu alma la estima
y al transeúnte conduces
a los ángeles de arriba.

Caño que brotas burbujas
en agua cálida, blanda
y con tu Cruz nos estrujas
mientras tu pozo nos canta
recuerdo en letra mayúscula.

Focos sensibles que gritan:
"es la Vida Venturanza".
Cuando llueve, os salpica
cariño de la bonanza
mientras campanas repican...

mini-piscina, redimes
a los insectos que beben
o a los pájaros que sirves
o a los árboles que suelen
esperar que el sol los cribe.

Escaleras, remarcáis
el desnivel de las aguas
y a los zapatos guiáis
sosteniendo vuestro karma;
"sois fortaleza al revés".

Pared-casa, bien limitas
Edén de la carretera
y a la Mente la trasmites
que puedes ser encimera
que a hervir sueños nos invitas.

Cipreses, nivel de montes
hijos aún, biosfera
sois espacio; nuestro porte
que no deja casi huella
entregando tiernos brotes.

 

Muralla de tosquedad
con sedimento terrero;
eres sentimentalidad
de aquellos buenos arrieros
ricos en longevidad.

Luciérnagas de la noche
en terruño, gran solaz,
sois del gran Cristo, Su broche...
y esas aguas, mini-mar
de un color verde-derroche.

Carretera con su curva
favoreces la visión
de esta Cruz que brilla y cura
al hombre de agitación
a espera de sepultura.

Columnas entremetidas
con cabizbajo dosel;
sois del suelo, la semilla
y del Cielo, capitel
y mariposas...polilla.

Techado, lumbre de espejo
que altamiras las estrellas;
eres del Cielo, pellejo
y de la Tierra, doncella
y de la Vida, aparejo.

Monolito con la Cruz
bello tronco de granito,
transfórmanos con Tu Luz:
"inocentes angelitos
laboriosos, con salud".

Y todo este acerbo-encanto,
retoño de castidad
es del Infierno, quebranto;
de la Vida, su heredad
de Cristo, "Espíritu Santo".

 

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