Anterior  |  Siguiente  |  Inicio

 

A la Iglesia de Covadonga


Iglesia de Covadonga
que transplantas sencillez
de castellanía oblonga
y amistosa robustez...
de tus vecinos, esponja.

Patios de luz, circunvalas
perímetro, idiosincrasia;
eres la Virgen amada
que otorgas sublimes gracias
y al pecado le anonadas.

Ojo, compuerta de Luz
con la mirada hacia dentro
y esos arcos, pies, salud
tu martillo, cruje pleno:
"marca el tiempo de la Cruz".

Donde el sabroso Jesús
Caudillo en postrimería
alza mano al Cielo azul
y saluda a su María
pierna alzada, alma, baúl...

Donde los niños y ancianos
conducidos por adultos
pueden calentar sus manos.
¡Covadonga, santo busto;
haznos sentirnos hermanos!


Y conmueve cada piedra
de tus casas, puras, blancas;
padre, madre, suegra, nuera,
abuelo, esposo, la novia
de Verdad que el mundo espera.

Mandamientos resucitan
guiando a Navalcarnero:
¡Virgen del agua Bendita,
marca en músculo y en hueso
herencia que resucita!:

"Maternidad virginal
que despierta amor sincero
desalojando animal
con el anhelo del Cielo
que absorbe y tritura el mal".

Y bendices silenciosas
la paz de tan grato barrio
expulsando charla ociosa
con tu sagrado rosario
y tu virtud tan dichosa.

 

 

Anterior  |  Siguiente  |  Inicio