Anterior  |  Siguiente  |  Inicio

 

El Cruceiro

 

Cuando el hombre primitivo
con menhires miró al Cielo
ya buscaba de Dios, Hijo
para añadir en Cruceiro
virginal que le bendijo.

Pues María con Jesús
(la Pasión y el Crucifijo)
traen Piedad del Cielo azul
a quien demonio maldijo
para alejarle la Cruz.

Y si crimen, fechoría
brujas o almas errantes...
pecados en noche o día
golpeaba a viandantes...
"en Cruceiro todo expía".

Y desde el siglo catorce
sustituyendo a "los lares"
con promesa, el hombre pone
estos Cruceiros-altares
por Galicia y todo el Orbe.

Y desde Irlanda, cual rito
que se eleva en procesión,
en cada cruce-caminos
cual ermita, ofrece amor...
si en cementerio, destino.

Cada promesa me exige
recordatorio Divino.
La Pasión de Cristo, aflige
a corazón compungido
que espera el alma le explique...

Por qué el artista-cantero
señala en lo fronterizo
a Cristo, siempre pequeño
pues Jesús es "Santo-Niño"
en todo noble Cruceiro.

Y en el siglo diecisiete
se sigue alabando a Dios,
en barroco que simiente
hasta hoy nos aportó
hollar astuta serpiente.

Cada Cruceiro nos habla
de Jesús, Hombre-Divino;
Naturaleza que mana
del Misterio, ese Dios mismo
que a oración siempre nos llama...

Y a Santa Maternidad
que asumió muerte de Cruz
y a calavera fue a hollar
sacando de sombra, Luz...
¡no a pecado original!.

Si se dañara un Cruceiro
repáralo, caminante
y abrirás muchos misterios:

¡si virtud llevas delante
aquí en Navalcarnero!

 

Anterior  |  Siguiente  |  Inicio