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Monumento a los encierros de Navalcarnero

 

Mocitos que en vuestra huída
subís gradas a la Iglesia
pues instinto-toro, "herida"
lleváis dentro; sois su presa
y la hormona os encabrita.

Cuatro instintos; cada toro
sexo, violencia en la base,
ambición, poder...los mozos
con envidia, orgullo que hacen
mentir, "capear-en-rojo".

Y ese grito tan callado,
rasguño que lleva el alma
hasta brincar "a lo alto"
donde la casta Morada
lleva a Iglesia y hace santos.

Sobresaltos y suspiros
pues alocada carrera
solo Paz halla, si brío
clava en las Torres, bandera
y al toro ya no maldigo.

Puesto que ambos: hombre/toro
huyen presos adelante.
"toro-bruto y hombre-lobo;
los dos dándose desplante
y bebiendo el miedo a sorbos.

el pecado?. Gracia absorbe
vicio arcaico, vicio fiero
para que Virgen transforme
cada vano sentimiento.

Toro, matarte no quiero
ni tú a mí, darme destierro.
Déjame subir al Cielo
mientras aferrado al suelo
atocontrolado pienso...

salir de mi nuevo encierro,
mirándote, descorrer velo...
Hombre/animal, un misterio
que Dios evolucionó luego
de sacar de los infiernos
todo lo que dice el Credo.

 

 

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